domingo, 25 de julio de 2021

Porco Rosso, una historia de transformación

Porco Rosso es una película de 1992 producida por Studio Ghibli bajo la dirección de Hayao Miyazaki. No es la película más famosa del director ni del estudio, pues otros títulos como El viaje de Chihiro, Princesa Mononoke, Mi vecino Totoro El castillo vagabundo aventajan en popularidad a este filme. De cualquier modo, para mí Porco Rosso es la obra maestra de Miyazaki, y este texto tiene la intención de convencerte de lo mismo, o a lo sumo, que al volver a ver la película, la encuentres más interesante y compleja de lo que inicialmente parece.


Advertencia: No recomiendo leer este texto sin haber visto antes la película. Tiene gran cantidad de spoilers. 

 

La moral de Porco

"Esta película es la historia de un cerdo,
conocido por "Cerdo Rojo", que batalla 
contra piratas del cielo por el orgullo,
la mujer y el dinero, siendo el escenario 
en el mar Mediterráneo en la era de los
hidroaviones"

Así comienza la película, con una introducción que en realidad es una verdad a medias: a medida que el filme avanza, descubrimos que Porco Rosso está interesado en mucho más que el orgullo, las mujeres y el dinero. De cualquier forma, al comenzar nos encontramos con un cerdo aviador que trabaja como  cazarrecompensas. Viviendo en una tienda de campaña en una isla paradisiaca del mediterráneo, Porco es su propio jefe y solamente sale en su avión cuando hay un pago jugoso de por medio. Cuando vuela, el cerdo domina los cielos con una destreza sin igual, humillando a los piratas del cielo, sus acérrimos enemigos (aunque no los únicos). En múltiples escenas Miyazaki nos recuerda el código moral de Porco. Al terminar con los piratas, se dirige al hotel Adriano a fumar, beber unas copas y charlar con Gina mientras come una exquisita cena. En el mismo hotel deja ver su faceta de don Juan con una de las comensales y al decidir ir a Milán piensa para sus adentros "sábanas blancas, mujeres hermosas". Finalmente, en la conversación con Ferrarin en el cine nos enteramos de todos los cargos que tiene Porco en su contra: "traición, entrada ilegal, decadencia...y ser un cerdo perezoso". En la misma conversación Porco resume su regla de vida: "solo vuelo para mí mismo". 



Al mismo tiempo, desde el inicio no todo lo que hace Porco cuadra a la perfección con esta lógica. Al escuchar que hay unas niñas de colegio involucradas en el ataque del principio, Porco pone más atención y se decide a salir. Les deja a los piratas la mitad del dinero para que reparen el avión que él mismo dañó con sus proyectiles. Al conversar con Gina, se muestra empático con la muerte de su tercer esposo en Bengala, sur de Asia. Cuando Porco llega a Milán, empezamos a conocer más al personaje y descubrimos nuevas facetas y comportamientos. Se comporta paternal con Fio, se ve obligado a dejar su machismo al encontrarse con las trabajadoras de Piccolo e incluso lo encontramos aburrido meciendo a un bebé mientras las mujeres trabajan diligentes en su avión. Al volver al mar Adriático, Porco paga de más con tal de mejorar la economía de los locales, pues entiende la pobreza que la actual crisis económica ha traído al lugar. 

Sin embargo, el punto que realmente pone de cabeza (al menos para mí) lo que creíamos de Porco es la conversación que sostiene con Fio la noche antes al segundo duelo con Curtis. En esta conversación Fio lanza como una bomba el siguiente comentario: "Mi padre estaba en la misma unidad que el teniente Marco Pagot. Solía amar la historia de cómo saltó desde un acantilado para salvar a un piloto enemigo". ¿Qué? ¿Acaso es posible? Pero Porco ignora el comentario y permanece concentrado en la munición. Luego él mismo cuenta la historia de su transformación. Al morir en combate contra los alemanes en una escaramuza durante la primera guerra mundial, Marco se encuentra en el cielo de los pilotos acompañado de sus compañeros. Sin embargo, por algún extraño motivo Marco no asciende mientras que los otros sí. Al ver que Berlini está ascendiendo Marco se ofrece a ir en su lugar: "¡iré yo, entonces!". ¿Quién es este Berlini? El mejor amigo de Marco y quien dos días atrás se había casado con el amor platónico del protagonista: Gina. En estas dos historias vemos a un Marco con un corazón noble y bondadoso, dispuesto a sacrificarse por los demás. Recordemos que el sacrificio es uno de los valores que más apreciamos en la cultura occidental, ya que nos recuerda la historia de Jesucristo. Entonces ¿qué le pasó a Marco? ¿qué le pasó a ese corazón bueno y bondadoso? Porco mismo lo explica. Al volver a la tierra se encontró solo, el único sobreviviente de la masacre. Entonces pensó que quizás Dios quería que así fuera en adelante, que volara solo, para sí mismo. 

Fio y Gina

Hay dos mujeres claves en la historia de Porco Rosso: Fio y Gina. Gina se cría junto con Marco en las islas del Adriático. En su infancia vuelan pequeños hidroaviones y tienen amigos en común. Gina nace aristócrata y en la adultez se convierte en una dama encantadora: elegante, enigmática y hermosa al mejor estilo de la década de los años 20. Canta en francés en el hotel Adriano y deja a hombres y mujeres embotados con su aura de encanto. El primer matrimonio de Gina es con Berlini, a quien ya hemos presentado. En esa boda Marco es el padrino de bodas por su cercanía con el novio. Después de Berlini Gina tiene dos matrimonios más con otros pilotos, pero nunca es Porco el elegido. Claro, ¿cómo podría poner los ojos una mujer reconocida y sublime en un cerdo cazarrecompensas? La relación entre Gina y Porco es de una profunda amistad. Ella le agradece: "Gracias Marco, siempre has estado aquí para mí". Sin embargo, hacia el final empezamos a descubrir nuevas cosas. Gina espera que Marco (ella lo sigue llamando Marco) aparezca en su jardín secreto y reconozca él primero su amor. No tenemos idea desde cuando Gina hace esto, pero pareciera que desde hace rato está en esa condición. En las palabras de Gina hay un deje de reproche. Pareciera quejarse de Marco y su incapacidad de abrirle su corazón, cayendo rendido a sus pies. ¿Por qué no se atreve ella misma a confesarle a él que lo ama en cualquiera de esas noches que Porco se aparece para tomar vino y conversar? ¿No está siendo demasiado sofisticada? bueno, es de esperar, después de todo es Gina. 


Fio es muy diferente. Mientras Gina vive de su encanto, Fio diseña aviones y se siente en casa en el taller de su abuelo. Gina es sofisticada, Fio es descomplicada. Gina es cautelosa en no decirle a Porco que lo ama, Fio no halla cómo hacérselo saber. Al inicio, en el hotel Adriano, Gina le dice a Porco "me pregunto cómo podemos romperlo" refiriéndose al maleficio de la transformación de Porco. Fio no se pregunta tanto, ella propone una solución "Porco, ¿debería besarlo?".

El personaje de Fio es de los mejores que, desde mi punto de vista, Hayao Miyazaki haya podido diseñar. Una mujer independiente, comprometida, concentrada. También (hay que decirlo) ingenua y de buen corazón. Tiene el don para diseñar aviones y puede pasar noches enteras trabajando, porque ama lo que hace y le agrada el cliente. Porco es una leyenda para Fio; un héroe de los cuentos que le contaba su padre en Norteamérica. Por su parte, Porco desde el primer momento identifica la belleza física de Fio, pero eso no es todo. Fio lo desafía de muchas maneras. Primero, ella desafía la idea de Porco de que las mujeres básicamente sirven para romances fugaces. Al pensar en su próxima visita a Milán, antes de ser derribado por Curtis, Porco dice: "sábanas blancas, mujeres hermosas". Y en Milán Porco se encuentra con Fio, que es hermosa pero no de la manera  a la que Porco está acostumbrado. Ella tiene un verdadero talento como diseñadora y el avión que le entrega a Porco es excelente. Cambia el imaginario de Porco sobre la función de las mujeres. En segundo lugar, Fio puede pasar toda la noche trabajando, mientras que Porco sabe que él es un perezoso, que vive de su inspiración y talento al volar. No se trata de quién trabaja más o menos; el punto es que Fio está motivada, tiene una meta y un propósito claro. Tiene una razón para vivir y eso es exactamente lo que le falta a Porco. Por último, Fio desafía a Porco con su ingenuidad y su amor sincero. Porco sabe que cualquier cosa entre ellos es imposible. Por lo menos 20 años mayor, Porco valora tanto a Fio que le desea un mejor hombre, alguien más joven y de mejores cualidades morales. La cuida como a una hija:
  • La reprende por no dormir lo suficiente.
  • La trata de convencer de no viajar con él. Además de que es arriesgado, Porco no quiere dañar el honor ni buen nombre de Fio. "Eres una mujer respetable" le dice. 
  • Al no poder convencerla, le aconseja que mueva el arma para que vaya más cómoda en su asiento improvisado. 
  • Le compra un refresco al recargar gasolina en las islas del Adriático.
  • Le sugiere que duerma y le cuenta una historia en la noche anterior al combate con Curtis.
Y, a pesar de que Porco no quiere verla de forma romántica, en un punto se deja llevar y estrecha su mano: "Gracias, creo que estaba escrito que tú y yo teníamos que ser equipo". Y no es para menos, Fio de la manera más magistral ha salvado a Porco de la desgracia. Ha evitado que los Mamma Aiutos destruyan su avión recién reparado o peor, que lo conviertan a él en tocineta. Sin duda, Fio es la responsable de la transformación de Porco.

La transformación de Porco

Ya entendemos por qué Porco es así. La experiencia de casi morir y ver cómo los otros pilotos suben al cielo de los pilotos lo ha dejado profundamente confundido. ¿Por qué volvió él? ¿Por qué él y no los otros? ¿Acaso tiene algo de especial? ¿Tiene una misión? La pregunta por el significado de la vida, y la perplejidad de no poder responderla deja a Marco en una condición difícil. Decide aislarse, vivir para sí mismo y preocuparse solamente de sus asuntos (parcialmente, pues no deja de hacer el bien con sus trabajos de cazarrecompensas). En una palabra, Marco, que originalmente tiene un corazón bondadoso y hasta tierno, ahora es incapaz de amar. Me disculpo si estoy viendo demasiado en la historia, pero yo la interpreto así. Al igual que Raskolnikov en Crimen y Castigo, Porco no puede amar y no quiere amar. Las personas que él ama terminan muriendo, como Berlini y los demás.

Fio saca a Porco de ese embotamiento. Él realmente la valora y la cuida. El segundo combate con Curtis ya no se trata de su propio honor ni de venganza, se trata de proteger a Fio, de cuidarla de un matrimonio absurdo en el que no va a ser feliz. Aquí va una observación interesante. En Milán Fio trasnochaba perfeccionando los diseños del avión de Porco. En el Adriático los papeles se intercambian. Fio está acostada en la bolsa de dormir mientras Porco revisa una por una las balas que usará en el combate. Fio le demuestra a Porco que él si puede amar, que sí puede cuidar y proteger. Claro que a Porco le gusta Fio, pero su amor no es eminentemente romántico ni su atracción es erótica. Porco puede amar a Fio con un amor más elevado, un amor que no desea tanto su cuerpo como su bienestar.
¡Esta es la transformación de Porco! Él ha recobrado su alma noble y gracias a Fio ha dejado de ser un cerdo. 

Así termina la película. Casi muerto por la paliza que le está dando Curtis, Porco se entera de que Gina en realidad está enamorada de él. Porco, que ya es consciente de poder amar, sale del agua al escuchar la voz de Gina y gana la competencia. En seguida, sacando fuerzas de donde no las tiene, pone las cosas en orden. Alza a Fio (que sostiene la bolsa con el dinero) y la coloca como un fardo en el avión de Gina. La obliga a volver a Milán y a su vida "normal". Sabe muy bien que Fio es demasiado joven y por más que a él le guste, estará mejor lejos de él. Fio en un último impulso besa a Porco y, como su ingenuidad (¿o genialidad?) se lo había sugerido, el maleficio se rompe. 

Marco ha vuelto. Ha vuelto su corazón y también su cara. 



 

sábado, 22 de octubre de 2011

¡Lo Voy a Lamentar! - Cuento

 Julio Pérez era una de esas personas excéntricas, orgullosas, cegadas por el ego e incapaces de amar. Estoy consciente que no comencé con la manera más  agradable, pero expongo en primera estancia estas características para que puedan entender el relato, ¡CÓMO LO HABRIA DE LAMENTAR! Era un científico, más exactamente un biólogo, su especialidad eran las aves las cuales estudiaba con esmero casi adicción. El ave favorita de Pérez era el búho, por lo cual conservaba en su casa una inimaginable cantidad de cuadros y esculturas de este animal sombrío que ha sido la figura macabra por excelencia para muchos. Hasta el día de hoy no entiendo cómo Pérez podía tener una novia, una chica fantástica, un poco ingenua pero muy inteligente, la única opción que me queda es pensar que se enamoro de él por su dedicación al trabajo (característica inusual entre los hombres latinoamericanos) y que él la aceptó para que lo dejara de incomodar; en todo caso se llamaba Isabel, nombre dulce que encajaba perfectamente con su forma de ser.
Pérez había hecho de Inglaterra su hogar, había olvidado todo lo que tenía que ver con su tierra natal: la guerrilla, la corrupción, la pobreza. Isabel vivía allí también, trabajaba como secretaria de un tipo gordo, un empresario importante que había venido de México y le dio empleo por su buen manejo del español y el inglés. Un día Isabel se encontraba en la casa de Pérez, esta vez estaba muy decidida y hablaba con autoridad; sin embargo no la suficiente como para doblegar el orgullo de Pérez.
-          Debemos casarnos Julio – dijo como si lo hubiera querido expresar hace mucho tiempo – llevamos años esperando y ya es tiempo que cambien las cosas.
Pérez seguía estudiando en su microscopio una muestra de sangre del “bubo scandiacus”, no le importaba lo que le estuviera diciendo su estúpida novia, su vida seguiría siendo igual por siempre.
-          ¡No me estas escuchando! Pasas todo el día estudiando los búhos, ¿no te basta con los cinco volúmenes de investigación que has publicado? No puedes seguir así, por favor, te lo pido – Isabel hablaba con desesperación desde el fondo de su corazón.
Pérez seguía indiferente anotando en su libreta amarilla.
-          ¡Julio!- gritó con voz ahogada.
-          Yo no te necesito, si quieres irte... ¡hazlo! Hay millones de opciones para ti. Mi vida no cambiará por tus suplicas.
-          ¿Pero es que no te das cuenta que te estás matando? ¡Mírate! ¡pareces un viejo lunático! no sales, no comes, ¡todos los días te encierras en este cuarto a estudiar los malditos búhos!
-          Si no te gusta vete, ya te he dicho que no te necesito.
Pérez era un humano sin corazón, la única persona que lo apreciaba lo trataba de sacar de su prisión psicológica y él se seguía encerrando, ajustando la llave bien fuerte y aferrándose a las barras como un niño con sus juguetes.
-          Por favor Julio...te amo, salgamos de aquí – Isabel cambió su tono de voz, ahora lo trataba de convencerlo con palabras dulces pero sinceras, fáciles de fabricar para ella. Pérez se estremeció un poco ante las palabras, después se ajusto los lentes, no renunciaría.

-          ¡VETE!
Isabel se quedó parada en la mitad del cuarto, vestía una falda de lino que le llegaba a las rodillas y una camisa blanca, el sol de las cuatro de la tarde se reflejaba en su rostro, se veía hermosa. De pronto salió una pequeña lágrima dorada de su ojo.
-          Lamentaras haberlo dicho... ¡LO LAMENTARAS! – después salió y cerró la puerta.
Pérez siguió con su trabajo como si nada hubiera sucedido, su concentración se encontraba enfocada en la muestra que observaba en el microscopio; de pronto escucho un aleteo en la pieza, se paró al instante y busco el animal que producía el sonido. En la mitad de la habitación encontró un pequeño búho, estaba emocionado, pero ¿Cómo había logrado el animal entrar en la habitación? fue a recogerlo cuando sonaron más aleteos en la pieza, se volvió y encontró dos búhos más, esto era extraño, verdaderamente extraño, se dirigió hacia el teléfono para llamar a emergencias cuando otro búho se poso sobre la mesita del teléfono; Pérez se quedo inmóvil, esperando, observando los animales, en su corazón tenía miedo, ¿sería Isabel causa de todo aquello? No, era imposible. De pronto las estatuas y pinturas se empezaron a transfigurar en seres reales, todas empezaron a volar por la habitación, Pérez trató de salir pero no podía, los búhos lo rasguñaron, lo mordieron, se caía por no poder ver nada en aquella masa de alas, se sentía desesperado, las aves le jalaban el pelo, rasgaban su ropa, se estrellaban en su cara. Miedo. Crisis. Pánico. Demencia. Después de cinco minutos por fin pudo llegar a la puerta, la abrió y cerró al instante, la misma puerta por la que había salido Isabel hacia pocos minutos, ¿Seria ella la causa de todo esto? No, era imposible. Se precipito por las escaleras saltando los escalones de a tres hasta llegar a la calle, todas las personas se asustaron al verlo, con la cara rasguñada, la ropa hecha añicos, el pelo alborotado. Salió y corrió sin mirar atrás, corrió por las calles de Londres sin fijarse en los semáforos, esperando que algún conductor desprevenido terminara con su vida, corrió desesperadamente hasta llegar a un callejón oscuro y lleno de basura, se recostó sobre la pared y empezó a pensar. “Todo esto es un sueño, no puede ser verdad, no hay búhos en mi apartamento” estaba recobrando su postura orgullosa e indiferente cuando un ave se poso en su mano, un búho, todos sus pensamientos se vinieron al suelo, y las últimas palabras que tartamudeo fueron:
-          Isabel, perdóname ¡LO VOY A LAMENTAR!   

sábado, 25 de junio de 2011

Tempo

Comenzó como un leve murmullo, casi imperceptible en medio del ruido de la calle y las fabricas. Luego, gradualmente se hizo más fuerte, despues todos lo escuchaban, pero aun no estaban convencidos. Sonaba constantemente, sin pausa.

Llego el momento, y estallo como un sonido, no estridente, pero lo suficiente fuerte para desesperar a cualquiera, “clock, clock, clock, clock!”

Todos entendían de donde provenía, pero era una simple locura pensar que de un momento a otro todos los relojes del mundo se sincronizaran para…destruir el género humano.

La humanidad entera enloqueció. Todos buscaban el objeto que estaría causando aquel caos. Nadie entendía, se tapaban los oídos huyendo del incesante sonido. De pronto los dirigentes políticos y militares ordenaron la destrucción de todos los relojes en el mundo.
Todos sacaban sus reliquias, relojes de mano, de mesa, tomaban martillos y los despedazaban. Hicieron montañas de ellos y los quemaron.

No cesaba. El sonido seguía, retumbando en las mentes, torturando la razón. Los jóvenes trataban de opacar el sonido con enormes parlantes. Todo era inútil. Parecía el apocalipsis, un fin inesperado. Nadie podía entender la desesperación que causaba el tiempo, el sonido no era muy fuerte, pero era constante.

El tiempo, si esa era la maldición. Tuvieron que vivir  sus años de vida desesperados. La población mundial se redujo a la mitad; no habían resistido tan grande mal. Los científicos trabajaban día y noche buscando  la solución. Los militares allanaban las casas para buscar un solo reloj, y destruirlo al instante, los niños en sus ratos libres sacaban los resortes de estos. Confusión, caos, era lo único que reinaba en el ambiente.

No hubo solución. No hay solución. La primera generación de la “maldición” murió, y nacieron los segundos, murieron los segundos y nacieron los terceros. El ciclo continuo y entonces…nosotros, nos parece que no escuchamos nada, pero sabemos que en el fondo esta vigilante nuestro mayor enemigo, nuestro mayor tesoro, el mejor terrorista, el más misericordioso. El rey “poderoso” POR AHORA. Vivimos afanados, intranquilos. Volvimos a fabricar relojes por que nos dimos cuenta que es inútil huir. No hay salida, el camino que tomamos fue el de la resignación. 

La única solución por ahora es que se acabe  lo inacabable, valiente consuelo.

Tempo.
Tempo.

martes, 7 de junio de 2011

El Piano Mágico

El arte llevo a la desgracia de un pueblo, y a mí me llevo a la gloria, me he acostumbrado a su sabor amargo.
Vialiveza era un pueblo, se que nadie me cree, pero había allí mucha gente, personas religiosas e inmorales, ricos y pobres; la región era conocida por el talento musical y artístico de sus jóvenes.
Desde hacía algún tiempo, un  muchacho llamado Volnska  trabajaba en el conservatorio de Vialivieza,  era de una familia rica, en Varsobie, la capital.
Volnska, ganaba dinero suficiente, para vivir cómodo, se le veía feliz, sin preocupaciones. Siempre que volvía del conservatorio a su casa, pasaba por una tienda de instrumentos musicales, veía hermosos violines, cellos, flautas. Pero había un piano que le interesaba en especial, estaba muy desgastado, viejo, lo vendían muy barato, pero nadie lo compraba, parecía que  tan solo fuera un estorbo en cualquier lugar. Él, decidió comprarlo, lo llevo a su gran casa y lo dejo ahí, por meses y meses; ni siquiera lo usaba, hasta un día de invierno, había llegado más temprano que de costumbre, y su piano estaba en reparación. Se sentó ante el fuego de la chimenea y observo durante un momento el majestuoso instrumento ajado por el tiempo. Se sentó finalmente, y empezó a tocar una melodía suave, ligera, que hizo arder el fuego con más fuerza. Volnska suponía que el piano estaba desafinado, pero no, sonaba mejor que cualquier otro  que hubiera tocado jamás, era excelente, pronto Volnska empezó a tocar otra melodía, no pudo dejar de tocar, el piano era único, llevaba fuera del pensamiento, te sacaba del mundo real, no se equivocaba, todo él era pura música, no podía simplemente parar, era demasiado maravilloso, demasiado único y perfecto, era… mágico, sí, mágico es la única forma de describirlo.
Cuando Volnska termino de tocar, era ya casi la madrugada, fue hacia su cuarto y trato de encontrar un baúl en el que tenía sus propias partituras, sin embargo, ya no estaba, lo busco por todas partes, pero había desaparecido, desesperado recorrió toda la casa buscándolo, y finalmente se dio cuenta, que había algo nuevo allí en su cuarto, era un violín, muy viejo y casi sin pintura, Volnska no recordaba haberlo visto jamás, lo tomo y empezó a tocar; de inmediato todas sus dudas se aclararon, el piano “mágico” había convertido su apreciado baúl en un violín también mágico mientras el tocaba por horas y horas. Se le ocurrió una idea, que fue quizá la raíz del fin de Vialivieza. Decidió convertir todos los objetos de su casa en instrumentos mágicos, y presentar una orquesta en la plaza del pueblo, todos se volverían locos al escuchar el sonido de aquellos instrumentos.
De inmediato comenzó su proyecto, tocaba todos los días sin dormir ni comer, absolutamente obsesionado con su plan.
Finalmente logró reunir una gran cantidad de instrumentos, contrato sus músicos, y les dijo que se presentarían sin ensayar en la plaza. A todos les pareció una locura, pero si Volnska les pagaba igual, que importaba.
Llego el día, se reunieron los músicos en la plaza, y a la orden de Volnska todos comenzaron a tocar. De inmediato se hizo sentir el efecto de la música, primero en los miembros de la orquesta, todos tocaban sin mirar siquiera la partitura, la magia se había adueñado de ellos, se movían como entes poseídos por algún mal. Después fue en los habitantes del pueblo, todos uno a uno se acercaron a la plaza, era demasiado hermoso, demasiado irreal para ser real, se sentían inspirados, cerraban los ojos y sonreían tarareando la música, danzaban con pasos leves. Luego fue fatal, todo el pueblo se volvió loco en realidad, dejaron sus oficios y acudieron a la plaza, danzaban ahora como si un gran baile hubiera sido organizado para ellos, no sentían nada terrenal, se chocaban y ni se miraban, cantaban la música, con voces bellas y afinadas todas, ya no pasaba sangre por sus venas, era pura música, puro arte, después se desvistieron todos, no querían obstáculos en su inspiración, ya no pensaban terrenalmente, vivían para danzar, cantar y sentir la música en su interior, ya no eran humanos definitivamente.
La multitud del pueblo fue danzando hacia el bosque que  los rodeaba, se tiraban al piso y hacían hermosos movimientos, extraños, raros…mágicos, los músicos de la orquesta también se unieron a ellos, y dejaron sus instrumentos en la plaza, ya no eran necesarios, todos cantaban, combinaban notas y tonos para formar hermosas tonadas.
El único cuerdo en ese desesperado ambiente era Volnska, que veía estupefacto como todas las personas se metían al bosque. Finalmente quedo él solo, tomo un hacha y se dio a la tarea de despedazar el piano, duro mucho tiempo, y no  logro destruirlo totalmente, se llevo una pata del piano destrozado, y se fue con su caballo a la villa más cercana. Después de mucho tiempo Volnska llego a Varsobie y se reunió con su familia, trato de convencer a todos de lo ocurrido en Vialivieza, pero nadie le creyó. Finalmente los habitantes de la ciudad decidieron callarlo de una vez, lo querían matar y por eso Volnska se cambio el nombre y huyo. Construyo con la pata del piano, una flauta, con la que se hizo rico, pero su conciencia nunca lo dejo de atormentar, él había sido el culpable de la desgracia de Vialivieza. Dicen que el bosque de Vialivieza está encantado, que voces hermosas cantan desde los arboles, y sombras danzan alrededor de los viajeros, nadie conoce la verdad, no es una simple leyenda.
Yo soy Volnska, el arte llevo a la desgracia de un pueblo y a mí me llevo a la gloria, me he acostumbrado a su sabor amargo. 


El Tiempo

- Padre, dime una cosa, ¿cuál es el material más resistente que existe en el mundo? - ¿hay algo que nunca se corroa, un material indestructible, que siempre sea igual, y dure para siempre?
 El hombre pensaba mientras fumaba su pipa de castaño negro, meciéndose suavemente en la silla. 
- ¿para qué quieres un material así?
- Quiero hacerme una armadura, una armadura indestructible, que ningún enemigo pueda traspasar.
 - Entonces lo lamento hijo, pero no hay nada que sea así, todo viene y se va, es y al fnal no es, pues se destruye y se descompone.
- ¡Debe haber algo, por lo menos una piedra, un metal, algo que si lo sea!
El hombre dejo su pipa en la mesa que estaba a su lado y le dijo:
- Lo único indestructible en este mundo es... el tiempo, lo único que nunca se acaba y sigue igual siempre es el tiempo, siempre está corriendo, aunque te escondas siempre está ahí, todo pasa, todo se rompe por el tiempo, es el rey de todos los materiales, el que los hace dañarse, el metal por razón del tiempo se oxida y se daña, la piedra por razón del tiempo se corroe y se disminuye, los hombres por razón del tiempo envejecemos y morimos. Ningún material es eterno, solo el tiempo durara para siempre hasta el final, en el que será otra palabra relativa, en un mundo totalmente nuevo. 

Reflejos Celestiales.

http://vimeo.com/24456787

En este video no hay anda de photoshop. Es pura naturaleza.