El arte llevo a la desgracia de un pueblo, y a mí me llevo a la gloria, me he acostumbrado a su sabor amargo.
Vialiveza era un pueblo, se que nadie me cree, pero había allí mucha gente, personas religiosas e inmorales, ricos y pobres; la región era conocida por el talento musical y artístico de sus jóvenes.
Desde hacía algún tiempo, un muchacho llamado Volnska trabajaba en el conservatorio de Vialivieza, era de una familia rica, en Varsobie, la capital.
Volnska, ganaba dinero suficiente, para vivir cómodo, se le veía feliz, sin preocupaciones. Siempre que volvía del conservatorio a su casa, pasaba por una tienda de instrumentos musicales, veía hermosos violines, cellos, flautas. Pero había un piano que le interesaba en especial, estaba muy desgastado, viejo, lo vendían muy barato, pero nadie lo compraba, parecía que tan solo fuera un estorbo en cualquier lugar. Él, decidió comprarlo, lo llevo a su gran casa y lo dejo ahí, por meses y meses; ni siquiera lo usaba, hasta un día de invierno, había llegado más temprano que de costumbre, y su piano estaba en reparación. Se sentó ante el fuego de la chimenea y observo durante un momento el majestuoso instrumento ajado por el tiempo. Se sentó finalmente, y empezó a tocar una melodía suave, ligera, que hizo arder el fuego con más fuerza. Volnska suponía que el piano estaba desafinado, pero no, sonaba mejor que cualquier otro que hubiera tocado jamás, era excelente, pronto Volnska empezó a tocar otra melodía, no pudo dejar de tocar, el piano era único, llevaba fuera del pensamiento, te sacaba del mundo real, no se equivocaba, todo él era pura música, no podía simplemente parar, era demasiado maravilloso, demasiado único y perfecto, era… mágico, sí, mágico es la única forma de describirlo.
Cuando Volnska termino de tocar, era ya casi la madrugada, fue hacia su cuarto y trato de encontrar un baúl en el que tenía sus propias partituras, sin embargo, ya no estaba, lo busco por todas partes, pero había desaparecido, desesperado recorrió toda la casa buscándolo, y finalmente se dio cuenta, que había algo nuevo allí en su cuarto, era un violín, muy viejo y casi sin pintura, Volnska no recordaba haberlo visto jamás, lo tomo y empezó a tocar; de inmediato todas sus dudas se aclararon, el piano “mágico” había convertido su apreciado baúl en un violín también mágico mientras el tocaba por horas y horas. Se le ocurrió una idea, que fue quizá la raíz del fin de Vialivieza. Decidió convertir todos los objetos de su casa en instrumentos mágicos, y presentar una orquesta en la plaza del pueblo, todos se volverían locos al escuchar el sonido de aquellos instrumentos.
De inmediato comenzó su proyecto, tocaba todos los días sin dormir ni comer, absolutamente obsesionado con su plan.
Finalmente logró reunir una gran cantidad de instrumentos, contrato sus músicos, y les dijo que se presentarían sin ensayar en la plaza. A todos les pareció una locura, pero si Volnska les pagaba igual, que importaba.
Llego el día, se reunieron los músicos en la plaza, y a la orden de Volnska todos comenzaron a tocar. De inmediato se hizo sentir el efecto de la música, primero en los miembros de la orquesta, todos tocaban sin mirar siquiera la partitura, la magia se había adueñado de ellos, se movían como entes poseídos por algún mal. Después fue en los habitantes del pueblo, todos uno a uno se acercaron a la plaza, era demasiado hermoso, demasiado irreal para ser real, se sentían inspirados, cerraban los ojos y sonreían tarareando la música, danzaban con pasos leves. Luego fue fatal, todo el pueblo se volvió loco en realidad, dejaron sus oficios y acudieron a la plaza, danzaban ahora como si un gran baile hubiera sido organizado para ellos, no sentían nada terrenal, se chocaban y ni se miraban, cantaban la música, con voces bellas y afinadas todas, ya no pasaba sangre por sus venas, era pura música, puro arte, después se desvistieron todos, no querían obstáculos en su inspiración, ya no pensaban terrenalmente, vivían para danzar, cantar y sentir la música en su interior, ya no eran humanos definitivamente.
La multitud del pueblo fue danzando hacia el bosque que los rodeaba, se tiraban al piso y hacían hermosos movimientos, extraños, raros…mágicos, los músicos de la orquesta también se unieron a ellos, y dejaron sus instrumentos en la plaza, ya no eran necesarios, todos cantaban, combinaban notas y tonos para formar hermosas tonadas.
El único cuerdo en ese desesperado ambiente era Volnska, que veía estupefacto como todas las personas se metían al bosque. Finalmente quedo él solo, tomo un hacha y se dio a la tarea de despedazar el piano, duro mucho tiempo, y no logro destruirlo totalmente, se llevo una pata del piano destrozado, y se fue con su caballo a la villa más cercana. Después de mucho tiempo Volnska llego a Varsobie y se reunió con su familia, trato de convencer a todos de lo ocurrido en Vialivieza, pero nadie le creyó. Finalmente los habitantes de la ciudad decidieron callarlo de una vez, lo querían matar y por eso Volnska se cambio el nombre y huyo. Construyo con la pata del piano, una flauta, con la que se hizo rico, pero su conciencia nunca lo dejo de atormentar, él había sido el culpable de la desgracia de Vialivieza. Dicen que el bosque de Vialivieza está encantado, que voces hermosas cantan desde los arboles, y sombras danzan alrededor de los viajeros, nadie conoce la verdad, no es una simple leyenda.
Yo soy Volnska, el arte llevo a la desgracia de un pueblo y a mí me llevo a la gloria, me he acostumbrado a su sabor amargo.
